La Cámara de Representantes de Delaware dio luz verde a una legislación que, según la Direct Selling Association (DSA), representa una amenaza histórica para el modelo de venta directa en Estados Unidos. La aprobación de la HB 162 desata alarma en el sector y moviliza a emprendedores para defender su derecho a operar libremente.
Una ley que enciende las alarmas
Con 27 votos a favor y 11 en contra, la Cámara de Representantes del estado de Delaware aprobó el proyecto de ley HB 162, una normativa que busca regular con nuevos estándares a las empresas dedicadas a la venta directa. Desde el primer momento, el texto legal encendió las alarmas de líderes y defensores del sector, quienes han calificado esta iniciativa como una intromisión sin precedentes en un modelo de negocio que da sustento a millones de emprendedores independientes en el país.
La Direct Selling Association (DSA) —el principal organismo que representa a las compañías de venta directa en EE. UU.— ha expresado una oposición frontal y contundente. Para la organización, la nueva legislación «socava los principios fundamentales del canal», vulnera el derecho de los emprendedores a generar ingresos y amenaza con imponer barreras estructurales que dificultarían su desarrollo.
¿Qué propone exactamente la HB 162?
El proyecto de ley aprobado plantea una serie de requisitos regulatorios sin precedentes, que cambiarían drásticamente la forma en que las empresas de venta directa operan en Delaware. Entre las disposiciones más controvertidas se encuentran:
- Mandatos de divulgación únicos en EE. UU., que obligarían a las empresas a compartir información bajo condiciones mucho más exigentes que en otros estados.
- Derecho de rescisión de tres meses, una medida que triplica el estándar federal actual de tres días, generando incertidumbre en las operaciones.
- Recompra obligatoria del 90% del inventario sin límite de tiempo, lo que implicaría una carga financiera considerable para las empresas.
- Aplicación universal, sin excepción para empresas pequeñas, grandes, nuevas o con historial impecable de cumplimiento.
- Ignora la autorregulación existente, desestimando los esfuerzos actuales del sector por garantizar transparencia, ética y buenas prácticas.
Una respuesta organizada desde las bases
Ante el avance de la HB 162, la DSA ha iniciado una campaña para movilizar a emprendedores, distribuidores y líderes del sector en Delaware. El objetivo es claro: elevar las voces de quienes viven y dependen del canal de venta directa, y demostrar con testimonios reales el impacto que esta legislación puede tener sobre su libertad económica.
«Esta legislación impacta directamente su libertad de generar ingresos, su derecho a elegir y su capacidad para construir negocios flexibles e independientes», advirtió la DSA en un comunicado dirigido a toda su red nacional. La organización confía en que el testimonio humano, más allá de los argumentos técnicos, sea decisivo para hacer retroceder el proyecto en el Senado estatal.
Próximo paso: el Senado
Aunque aún no hay una fecha definida, se espera que la HB 162 sea debatida próximamente en el Senado de Delaware. La DSA ha prometido mantenerse en estado de máxima alerta, y su director ejecutivo, Dave Grimaldi, ha confirmado que la organización multiplicará sus esfuerzos para frenar lo que consideran una «legislación peligrosa y que sienta precedentes nefastos».
«La batalla apenas comienza, y la DSA estará más activa que nunca», señaló Grimaldi. Con ello, el sector de la venta directa se prepara para una nueva etapa de defensa y activismo en uno de los momentos más delicados para su futuro regulatorio en Estados Unidos.
Redacta: Jade Bermeo