Una tregua que define el futuro del network marketing en EE. UU.

La postergación del controvertido proyecto de ley en Delaware ofrece un respiro estratégico y plantea un nuevo capítulo para la industria de la venta directa

Un pulso legislativo que encendió alarmas

El proyecto House Bill 162, presentado en Delaware, ha encendido las alarmas de la industria del network marketing. Calificado por la Direct Selling Association (DSA) como una iniciativa “anti-direct selling”, incluyendo disposiciones inéditas como un periodo de rescisión de tres meses y recompra obligatoria del 90 % del inventario, el texto buscaba establecer medidas de protección al consumidor pero fue acusado de ser excesivo y poco práctico.

Aunque el primer paso del House pasó con amplio respaldo —27 votos a favor, 11 en contra— lo que desencadenó una movilización intensa por parte de la DSA y sus miembros, el Senado ha decidido aplazar la discusión hasta enero de 2026.

Transparencia con límites El equilibro entre protección y viabilidad

Los patrocinadores del proyecto —la representante Melanie Ross Levin y la senadora Stephanie Hansen— defendieron la iniciativa como una medida necesaria para proteger a personas vulnerables (como amas de casa o cónyuges de militares) frente a promesas de ingresos supuestamente fáciles pero engañosas. El texto exigía información detallada sobre ganancias, condiciones de recompra y estadísticas reales de involucramiento económico.

Sin embargo, la DSA y sus aliados argumentaron que algunas exigencias eran “imprácticas, innecesarias y sin precedentes” en EE. UU., y que podrían perjudicar tanto a vendedores responsables como a consumidores.

Una pausa con fondo estratégico Más tiempo para negociar

El aplazamiento hasta 2026 no implica un rechazo definitivo, sino una tregua que la DSA ha interpretado como una oportunidad para “trabajar en revisiones que protejan verdaderamente a los consumidores sin castigar al canal legítimo”. El CEO Dave Grimaldi destacó la voluntad de colaboración, reconociendo avances en el lenguaje del bill, pero insistiendo en la necesidad de eliminar cláusulas lesivas.

Mientras tanto, la DSA ya convocó webinars y alertas de acción para educar a empresas y líderes del sector sobre los detalles del proyecto y cómo posicionarse.

Ecos más allá de Delaware Un experimento con impacto nacional

Aunque la legislación se limita al estado, la industria interpreta su desarrollo como un posible modelo a seguir por otras jurisdicciones. Las primeras reacciones advirtieron que la aprobación de este tipo de regulaciones “podría marcar un precedente para todo el país” . En ese contexto, el aplazamiento en Delaware adquiere dimensión de prueba piloto detenida, con la industria en alerta sobre posibles réplicas.

Balance y expectativas Un límite móvil entre protección y libertad

Para los defensores del modelo de negocio, esta pausa es una victoria parcial: mantiene viva la posibilidad de adaptarse y negociar. Para defensores de los derechos del consumidor, representa una segunda oportunidad para elevar la propuesta hacia una regulación más justa y efectiva.

Lo cierto es que, más allá del resultado final, este pulso legislativo coloca al network marketing frente a un escrutinio público intensificado. El reto ya no es solo crecer, sino hacerlo de manera transparente, sostenible y responsable.

El aplazamiento del HB 162 hasta 2026 ofrece a la industria del network marketing un respiro estratégico, pero también le plantea el desafío de demostrar que puede autorregularse y coexistir con controles reales. Delaware ha encendido una luz roja en el tablero nacional. Quienes operan en este campo deberán responder con transparencia, profesionalismo y una visión de negocio equilibrada, donde la libertad y la protección caminen de la mano.