El futuro incierto de Avon: consecuencias de las deudas millonarias

Avon se declaró en bancarrota en Estados Unidos en 2024, con una deuda aún pendiente de mil millones de dólares. Además de enfrentar demandas legales, la compañía solicitó protección bajo la Ley de Quiebras, con el objetivo de reorganizarse y replantear su futuro. Un factor importante en esta crisis es la pérdida de confianza en la marca, exacerbada por la detección de asbesto en algunos de sus productos de talco. Sin embargo, la reestructuración no se ha podido concretar completamente debido a que los derechos de la compañía han sido adquiridos por otra empresa del sector, lo que ha generado incertidumbre sobre si Avon se dará de baja definitivamente o continuará operando de forma independiente.

La principal causa del colapso financiero de Avon fue la creciente inflación, sumada a la competencia creciente de gigantes como Sephora y Ulta, y el cambio en las preferencias del consumidor, que favorecieron el comercio electrónico y una imagen más juvenil en las campañas publicitarias. Estos factores han ampliado la competencia de Avon, dejando a la compañía en una situación difícil para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

Para asegurar su presencia en los mercados internacionales, Natura, su empresa matriz, compró las operaciones de Avon fuera de Estados Unidos en diciembre de 2023. Esto permitió que la marca siguiera operando con normalidad en América Latina, Europa y Asia. A pesar de este acuerdo, se ha especulado sobre una posible venta de Avon a otra compañía internacional, aunque aún no se han revelado los posibles compradores. Las malas ventas de Avon han tenido un impacto negativo en Natura, que está buscando vender la marca. Como resultado, las acciones de Natura cayeron un 29% en el último año, lo que representa su peor desempeño desde 2004, cuando enfrentaron grandes dificultades en el sector.